La maldición de la cabeza reducida Capítulo 5 ¡Al Ecuador! En la mañana la familia se subió al carro y fue al aeropuerto. Ellos entraron y checaron las male- tas. Luego pasaron por Seguridad. Jason y Haley estaban nerviosos porque no sabían si se permitía llevar la cabeza reducida en el avión. - Haley puso su mochila en la faja' de la máqui- na de Rayos X. Había una pequeña pantalla que parecía un televisor. faja - belt 18 | Capítulo 5 Había un agente que miraba la pantalla”. En la pantalla podía ver el contenido de todas las bolsas y mochilas que pasaban en la faja. Cuando la mochila de Haley pasó por la faja, el agente de seguridad miró la pantalla con curiosidad. Haley se puso muy nerviosa y miró a Jason con una mira- da de preocupación. El agente le dijo a Haley: — Señorita, por favor agarre su mochila y venga conmigo. El agente de seguridad se llevó a Haley a un cuarto pequeño. Haley se sentó. Allí le hizo algu- nas preguntas sobre el contenido de su mochila. Haley estaba súper preocupada de que iban a sacar la cabeza. Tenía miedo porque si no podía devolver la cabeza al Jefe Pavo Grande, los Jívaro la iban a matar y reducirle la cabeza. El agente le preguntó: — ¿Usted tiene algún objeto que no se per- mita adentro del avión? — Yo no sé. ¿Como qué tipo de objeto? — Como esto. *pantalla - screen 19 La maldición de la cabeza reducida £ El agente abrió la mochila de Haley y sacó una botella grande de perfume. — Esta botella, señorita, no se permite adentro del avión. Haley respiró profundamente porque el agen- te no le quitó la cabeza reducida. Haley salió del cuarto y encontró a su familia. Su mamá la miró con una mirada de preocupación. Haley les contó que le habían quitado el perfume pero que todo estaba bien. Ellos pasaron a la puerta de donde salía el avión. Esperaron por más de una hora. Los padres hablaban, pero Jason y Haley se sentaron en silencio. En el aire, Nathaniel comió cacahuates duran- te todo el vuelo. Martha leyó todas las revistas que estaban en el asiento de enfrente. Los mucha- chos muy pronto se aburrieron de estar adentro del avión y estaban contentos cuando empezó la . película. Cuando vieron que la película era “Castaway" estuvieron un poco enojados. Ellos habían visto la misma película en el vuelo al Perú hacía unas semanas. Haley quería “escuchar música durante el 20 Capítulo 5 vuelo, pero desafortunadamente su ¡Pod se había roto? en Perú. Ella pensó: "Si no me muero y si no gasto todos los mil dólares, voy a comprar un nuevo iPod después de devolverle la cabeza al Jefe". Después de nueve horas el avión aterrizó” en Quito. Todos salieron del avión y pasaron por la inmigración. Allí recibieron el sello” de entrada en los pasaportes. Luego pasaron para recoger las maletas. ¡ Cuando caminaban, después de recoger las maletas, los muchachos se sentían preocupados y nerviosos porque no sabían exactamente cómo iban a encontrar al Jefe Pavo Grande para devol- verle la cabeza. Haley le preguntó a Jason: — ¿Tú tienes la carta? — Sí, aquí en mi bolsillo. — Me siento mal. No quiero decepcionar a Mamá y Papá otra vez. — Después de esto, todo va a estar bien. ¿se había roto - it had broken “aterrizó - it landed “sello - stamp 21 La maldición de la cabeza reducida No tendrás que” decepcionar nunca jamás” ni a Mamá ni a Papá. Jason escuchó las palabras que salían de su boca y sabía que ya había decepcionado? a sus padres muchas veces. Se sentía mal porque no les había dicho? que lo habían despedido de McDonald's porque sabía que su mamá y su papá iban a preocuparse mucho en el Ecuador. Todos llegaron a la máquina para buscar las maletas de la familia. Martha vio su maleta salien- do sobre la faja. Mientras ella agarraba su maleta, Jason con mucho cuidado metió una carta en la bolsa de Martha. Después de unos minutos, todas las maletas habían salido de la máquina. La familia agarró las maletas y pasó por la aduana sin problemas. Cuando ellos iban a salir del aeropuerto, Haley dijo: “no tendrás que - you will not have to "nunca jamás - never ever | "había decepcionado - had deceived "había dicho - had said | 22 Capítulo 5 — Necesito usar el baño. — Yo también —dijo Jason. Martha les dijo: — Está bien. Nosotros los esperaremos aquí. Los muchachos fueron en la dirección del baño. Cuando estaban fuera de la vista de los padres, ellos corrieron por la salida. Estaban en Ecuador, solos. 23 La maldición de la cabeza reducida Capítulo 6 Chicos perdidos Haley y Jason salieron del aéropuerto y busca- ron un taxi. Le dijeron al chofer que necesitaban encontrar a los Jívaro. El chofer los miró, sorpren- dido. Le dijeron que solamente sabían que ellos vivían en el sur del Ecuador cerca del Río Napo. En el aeropuerto, Martha y Nathaniel todavía estaban esperando a sus hijos. Pasaron quince 24 Capítulo 6 minutos y Martha se puso nerviosa y le preguntó a Nathaniel: — ¿Dónde estarán los chicos? ¿Qué les pasará? ¿Por qué no saldrán del baño? — Tranquila Martha. Están bien, ahorita van a salir. Esperaron unos cinco minutos más y ahora Martha estaba nerviosísima. Ella fue al baño para buscar a Haley. Martha entró y llamó: — Haley... Haley, ¿estás aquí? Nadie respondió. Martha salió del baño corriendo. Fue a Nathaniel y le dijo: — Haley no está en el baño. Vete' al baño para buscar a Jason. Náthaniel fue al baño de los hombres y Jason no estaba allí. El padre volvió y le dijo a Martha: - Jason no está en el baño tampoco. ¿Qué hacemos? .— Vamos a buscarlos. Los padres -corrieron por el aeropuerto con pánico buscando a sus hijos. No los encontraron. Buscaron y buscaron pero no los encontraron. 'vete - go (command) 25 La maldición de la cabeza reducida Martha vio a un agente de seguridad y corrió para hablarle. Con voz emocionada, le dijo: — No podemos encohtrar a nuestros hijos. Son muy jóvenes. Ellos fueron al baño y ahora están perdidos. — ¿Cuántos años tienen? = Mi hija tiene quince y mi hijo diecisiete. — ¿Y su descripción física? Martha le dio las descripciones y empezó a llorar. El agente sacó su radio y llamó a todos los agentes en el aeropuerto: — Hay dos norteamericanos perdidos. Son jóvenes de quince y diecisiete años, un chico y uná chica. ¿Alguno de ustedes los ha visto”? | | Unos momentos pasaron y un agente respon dió: t — Sí, hace media hora yo vi a dos mucha- chos gringos corriendo rápidamente por una salida. Salieron del aeropuerto y se subieron a un taxi. - ¿Qué les pasa? —gritó Martha. —¿Por qué “ha visto - s/he has seen 26 y Capítulo 6 salieron sin nosotros? ¿Adónde fueron? ¿Qué vamos a hacer Nathaniel? De repente, por todo el estrés del momento Martha no pudo respirar bien. Como ella era asmática, siempre tenía ataques del asma cuando se estresaba. En ese momento, tuvo un ataque fuerte. Ella abrió su bolso para buscar su aparato inhalante y allí encontró la carta de los mucha- chos. Ella tomó la medicina y luego, con una mirada de curiosidad, preguntó a Nathaniel: — ¿Qué es esto? — Yo no sé. ¿Es una carta? Ábrela. Martha abrió la carta y vio que era de sus hijos. La carta decía: Gueridos Padres, Probablemente «sledes estén muy preocupados par NOSOÍros. ye Se preocupen, estamos bien. Nosotros | tenemos gue salvar unas vidas acá en tentador. Necesilamos unos días para realizar nuestra »usión. «Queremos ote 27 Capítulo 6 La maldición de la cabeza reducida | — ¡¿Cómo puedes pensar en comida en un momento como este?! Nuestros hijos han desaparecido en un país extranjero. ¡Vamos a la policía! uSledes vaján al resort en la Playa Y AStruter de Sus Vacaciones . Nosotros. los encontraremos alí en Unos dias. De nuevo... nO Se Preocu- Pen por noSolros. Estamos perfecta C mente bien, Los queremos mucho, Jason y Y/aley Al terminar de leer la carta, Marthá se desma- yó* y se cayó al suelo del aeropuerto. Estuvo inconsciente por un momento. Nathaniel le tiró encima el agua que estaba bebiendo. Ella se des- pertó porque tenía mucha agua en la cara y Nathaniel le dijo: — Está bien, mi amor. Los chicos están bien. Vamos al resort como ellos dicen en la carta. En unos días ellos van a lle- gar y todo saldrá bien. Además, todos dicen que el resort tiene un excelentísi- mo buffet. “disfruten - you (pl.), they enjoy “desmayó - s/he fainted 28 29 La maldición de la cabeza reducida Capítulo 7 Chicos desesperados En el taxi, el chofer les explicó a los mucha- chos que los Jívaro vivían en una región muy remota del Ecuador. Vivían en la selva tropical. En un lugar donde no había otras personas. No era muy fácil llegar a ellos porque nadie sabía exactamente donde vivían en la selva inmensa. El taxista continuó: — Ustedes tienen que tomar un avión 30 Capítulo 7 pequeño a Postaza y de allí otro a Tiputini y al Río Napo. El taxista llevó a los muchachos a un aero- puerto pequeño cerca de Quito. De allí salían las avionetas a las regiones remotas del país. Entraron para comprar los boletos para ir a Postaza. Había una señora en la oficina detrás de un escritorio viejo. Jason le preguntó: — Señora, ¿Cuándo sale el próximo vuelo a Postaza? La señora miró por la ventanilla y les respon- dió: — ¿Ustedes ven esa avioneta? Va para Postaza. El próximo vuelo a Postaza sale en media hora. | Jason y Haley compraron dos boletos. También compraron un libro que contenía mapas e información de la región. Muy nerviosos, abor- daron la avioneta y se sentaron en silencio. Haley miró a Jason y sus ojos le dijeron que tenía mucho, mucho miedo. Jason le tomó la mano y le dijo: - Cálmate. No te preocupes. Todo estará bien. 31 La maldición de la cabeza reducida Haley no le contestó. Sólo lloró silenciosa- mente. Después de una hora, llegaron a Postaza. Cuando ellos se bajaron de la avioneta, tuvieron que buscar boletos para volar a Tiputini, el pue- blo pequeñito al lado del Río Napo. Entraron en una oficina pequeña que parecía una cabaña. En la oficina, Jason compró los dos boletos. No tuvieron que esperar mucho tiempo porque la avioneta ¡ba a salir en una hora. Los muchachos tenían hambre y le compraron fruta a una señora enfrente de la oficina. La fruta era muy refrescan- :- te porque los muchachos tenían mucho calor. Haley metió unos plátanos extras en su mochila para comérselos' más tarde. Cuando estaban abordando la avioneta Jason le dijo a Haley: — ¿Dónde está la mochila con la cabeza reducida? | — Yo no sé. ¿Tú no la tienes? - No, yo no la tengo. No sé dónde está. — Debe estar todavía en la avioneta. Con eso, los muchachos miraron y vieron la 'comérselos - to eat them dz Capítulo 7 avioneta por la ventana. Gritaron: — ¡Ay, No! ¿Qué vamos a hacer? Jason corrió a la oficina. Entró y le gritó fre- néticamente a la señora: — Nosotros dejamos una mochila muy importante en esa avioneta que va para Quito. La necesitamos ahora, es súper importantísimo. - Lo siento, pero esa avioneta va a salir en cinco minutos. Va a volver en dos días. Pueden recoger la mochila en dos días. Los dos chicos miraron a la mujer con ojos de terror. Haley empezó a llorar y le suplicó”: — Señora, por favor. Es un asunto de vida o muerte. Mi vida o mi muerte. Por favor, ¡necesitamos la mochila! La mujer miró a Haley como si fuera una loca, pero le dijo: — Bueno, pues, si tú puedes correr - rápida- mente, puedes recoger tu mochila, ?le suplicó - s/he begged him/her 33 0%